Durante años, Colombia operó un sistema de pasaportes al borde del colapso. Cuando llegué a la Cancillería, la situación era crítica: un software de agendamiento sin actualizaciones desde 2001, procesos lentos, tramitadores en cada esquina y miles de ciudadanos sin la posibilidad de obtener su documento a tiempo. El país no podía seguir navegando en un barco viejo y lleno de goteras.
La decisión era clara: poner un parche para aguantar o reparar todo el sistema para construir un modelo moderno, seguro y eficiente. Optamos por transformar de raíz un esquema que ya no respondía a las necesidades del país.
Un cambio estructural, no un parche
Decidimos reemplazar un modelo obsoleto por uno verdaderamente soberano y más accesible para la ciudadanía. Diseñamos, estructuramos y dejamos listo un sistema validado técnica y jurídicamente, con dos pilares fundamentales:
Mayor participación del Estado, recuperando la capacidad institucional sobre la emisión de pasaportes.
Cooperación internacional con Portugal, siguiendo estándares modernos y buenas prácticas globales.
No fue una idea improvisada. Países como España, Francia, Portugal o Argentina han demostrado que los Estados pueden liderar estos procesos con un modelo mixto que garantiza seguridad, transparencia y eficiencia. Colombia debía alinearse con ese estándar.
Del mismo modo, incorporamos principios de protección de datos basados en las prácticas de Estados Unidos y Alemania, donde la información personal de los ciudadanos jamás se entrega a empresas privadas sin control estatal.
Cómo modernizamos el sistema desde adentro
Una reforma integral requiere más que tecnología: exige decisiones, voluntad y visión de futuro. Por eso transformamos el sistema desde su base:
Actualizamos el modelo de agendamiento y eliminamos la red de tramitadores que alimentaba corrupción, estafas y sobrecostos.
Garantizamos pasaportes gratuitos para personas en condición de vulnerabilidad y adultos mayores.
Modernizamos todos los procesos internos, de la captura de datos a la atención al ciudadano, fortaleciendo el rol directo de la Cancillería.
Implementamos agendamiento virtual 24/7, renovación en línea y reducción de tarifas para los usuarios.
El resultado fue un sistema más eficiente, con mayor control estatal y una experiencia más justa para millones de colombianos.
Un modelo listo para funcionar… y un riesgo real si no se continúa
Modernizar el sistema de pasaportes no fue un lujo: fue una necesidad urgente para el país. Dejamos un modelo soberano, moderno y más barato para la ciudadanía, completamente estructurado y listo para operar.
Si hoy existen demoras, filas o retrocesos no se debe a la ausencia de un modelo.
Se debe a la falta de voluntad para hacerlo funcionar como corresponde.
Colombia no puede volver al barco viejo.
El país ya tiene un rumbo claro.
Lo que falta es compromiso para navegar hacia adelante.





